Todo buen juego de rol tiene (o debería tener) algo que lo caracteriza: uno o varios elementos de sus mecánicas tan especiales que lo hacen único y divertido de jugar, un mundo tan rico que dan ganas de explorarlo y simplemente un diseño visual tan atractivo que su compra se vuelve irresistible. Trophy Dark es uno de esos juegos de rol que no deja indiferente en ninguno de sus aspectos: lo compras porque su maquetación, lo lees por su propuesta sincera y lo juegas por la experiencia única que brinda a la mesa facilitando una narrativa emergente que no tiene igual.