5. Bautizo de fuego en la noche más lluviosa [partida]
Anoche jugamos la primera partida oficial con el sistema de juego y la experiencia no pudo ser más satisfactoria. Aprovecharemos esta entrada para reflexionar sobre cómo se desarrolló esta corta pero intensa sesión y así aprender a sacar el máximo partido de este enfoque particular que supone Rol &Punto.
La premisa
Muy simple: era miércoles y al día siguiente quería jugar con dos amigos al rol. Y punto.
Para la aventura busqué algo rápido, intenso, con potencia, una de esas historias que cuentan con escenas que te dejan pegado a la silla con la boca abierta. Mi elección fue “La noche más lluviosa“, un espectacular “one-shot” escrito por Álvaro Loman para la línea Exoterroristas que edita Shadowlands.
El miércoles lo dediqué a leer la aventura, eliminar todo lo que no necesitaba (Ordo Veritatis, Señor Verdad, sistema Gumshoe, el hecho de que sea una precuela de “Las Crónicas de Schuylkill”…) y hacer las adaptaciones necesarias para que el foco se centrara en nuestra pareja de jugadores. Finalmente, buscar algo de música apropiada para las escenas e imágenes evocadoras para momentos concretos y poco más.
Al día siguiente nos reunimos sobre las 21:15 y estuvimos jugando hasta las 23:15. Dos horas de sesión, de la que 1:45 fue partida efectiva y, para mi orgullo, 1:30 de interpretación y tensión total.
La experiencia de juego
Sin miedo a hacer spoiler, puedo decir que la aventura elegida se adaptó a lo que buscaba para esta primera prueba: algo corto, pasillero, potente y que transmitiera una sensación cinematográfica clara, donde los personajes pudieran lucirse en todo momento.
Y bien que lo hicieron.
La escena introductoria (en un ático acomodado donde 3 amigos se reúnen para festejar que hace un año encerraron al asesino más sanguinario de Filadelfia) se desarrolló en un ambiente muy relajado, donde los jugadores (y el Director interpretando al tercero del grupo como Personaje No Jugador) pudieron mostrar desde el primer minuto cómo veían a sus personajes y, más importante, cómo querían que los demás los viéramos.
Las descripciones fueron evocadoras, los diálogos cómplices y ácidos según la situación lo requería surgieron con naturalidad, todo ello en mitad de una extraña sensación de que los personajes “realmente eran amigos que se conocían desde hacía tiempo” y una acertada música de jazz como suave acompañante… todo cuadró para que viviéramos una escena cuyo único propósito era conseguir que los personajes se sintieran vivos y que nosotros lo disfrutáramos. Hasta la bebida fue un acierto: pedí que fuéramos a por unas cervezas (en la vida real) y que brindáramos con ellas como hacían los personajes que interpretábamos. Un detalle sin importancia, pero sé que con él me gané a la mesa y el juego mejoró en calidad.
Luego llegó el disparador y todo se puso en marcha a la velocidad del rayo, como en una película en la que la amenaza está siempre a la vuelta de la esquina y los investigadores llegan al lugar del crimen justo cuando el asesino ha huido. Me recordó mucho a Seven, y quise darle ese toque cinematográfico en varios momentos de la sesión.
Tiradas hubo pocas, lo que encuentro adecuado para una sesión de este tipo. Todo se resolvió en su mayoría mediante decisiones y descripciones de lo que los personajes hacían, lo que imprimió el ritmo acelerado necesario para las escenas que se jugaban. Las dos o tres ocasiones en las que el dado de 6 caras rodó fue más una excusa para tirar y, sobre todo, para darnos la oportunidad de que un resultado excepcionalmente bueno o malo pudiera añadir algo de interés a la escena.
Estoy seguro de que para una aventura diferente, con varias sesiones y más abierta, el tema de las tiradas (acciones peligrosas, combates…) será un reto, así que seguiremos probando y analizando cómo se comporta el sistema en esas situaciones. Pero sin duda, para “experiencias” como la que queríamos vivir anoche, R&P cumplió con creces.
Esto me alegra. Y me hace confiar en que otros puedan encontrar en R&P la excusa para plantear una sesión parecida, con la ambientación que deseen y para la que no haya un sistema de reglas (o el que haya parezca demasiado denso para el tiempo disponible). ¿Os gusta “Expediente X”? Adelante. ¿”El Ministerio del Tiempo”? Agárrame el cubata…
Testimonios
Siempre me interesa mucho saber cómo ven los jugadores las partidas que dirijo y ésta no fue una excepción. Os dejo con ellos.
Me lo pasé genial. Fue como vivir una película, una mezcla entre Sin City y un capítulo de CSI.
Javier arévalo (barney calumb)
El sistema, al ser tan simple, te obliga a centrarte en la interpretación: preguntarte qué haría tu personaje. En muchos juegos de rol tradicionales, los jugadores acaban cayendo en el clásico “qué habilidad de la hoja usar para superar la situación”, como si fuera un videojuego. Aquí, en cambio, partes de una idea del personaje y la vas moldeando mientras surgen dudas sobre su pasado o sus metas.
También me gustó que el máster dejó bastante libertad, aunque la historia fuera pasillera. El momento con el botones en el hotel, totalmente improvisado (‘¡Las llaves, ahora!’ – ‘¡No hay puerta, pin!’), fue el más divertido de la noche. Rompió el tono serio y oscuro de la aventura, pero encajó muy bien, como una escena divertida de una película de Spielberg.
Está claro que para este tipo de aventuras, no se necesita ni se recomienda un sistema más rígido.
Me gusto bastante la partida, sobre todo la primera parte con el tema de la interpretación y la segunda parte con la tensión de dónde está y que se nos escapa.
juan priego (vera walters)
La ficha creo que es importante por tener algo donde agarrarte a la hora de sacar algún recurso de interpretación y que sea coherente. Aunque al final también es una interpretación de cada uno y la ficha es la base.
El sistema es fácil de entender, y estoy deseando llevarlo a partidas propias que no tienen un sistema y que no te marque las tiradas, si no que tú decides cuándo se hacen si es que hace falta.
Conclusiones
El test seleccionado fue sencillo para la primera prueba. Siempre he tenido la intuición de que un enfoque como R&P se ajustaría bastante bien a partidas cortas, dramáticamente intensas, con una fuerte carga narrativa y donde los personajes (lo que hacen, lo que les ocurre y cómo reaccionan a ello) fueran el exclusivo motor de la historia.
Si el experimento fracasaba, algo habría que cambiarse, porque si la herramienta no sirve para lo que inicialmente parece concebida, con menos éxito se podrá utilizar para otros menesteres menos apropiados. Por suerte el experimento fue satisfactorio y, como se dice en uno de los testimonios: “para una aventura así, ni se necesita ni se recomienda un sistema más rígido”.
¿Cómo se adaptará R&P a partidas con más jugadores? ¿Seguirá siendo eficiente para partidas de varias sesiones con un ritmo más pausado o incluso para largas campañas?
Sólo el tiempo lo dirá.
Acaba aquí esta primera reflexión sobre una aplicación concreta de R&P. Ahora toca seguir testeando este aperitivo con otros jugadores, permitir que alguno de ellos la dirija a otros, y explorar otras ambientaciones y tipo de aventuras.
Pero lo más importante es que ayer jugamos al rol y punto.
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